Bogotá D. C., 28 de agosto de 2026. En medio del debate nacional sobre los límites entre la fe y el Estado, Bogotá convirtió el Día Distrital de la Oración en una norma de ciudad. Con la sanción del alcalde Carlos Fernando Galán, el proyecto presentado por el concejal Andrés Barrios establece que el 4 de julio de cada año como fecha oficial para promover espacios de reflexión y respeto por la libertad de conciencia y de creencias.
La sanción ocurre mientras el país discute un fallo de tutela de primera instancia relacionado con los actos religiosos realizados durante la posesión del presidente Abelardo De la Espriella y después de que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca anulara el Día de la Biblia en Chía por considerar que privilegiaba un texto sagrado asociado con determinadas confesiones.
El Concejal Barrios, aclaró que el acuerdo de Bogotá es sustancialmente diferente, no adopta una iglesia, no exalta un libro sagrado, no establece un rito y no favorece una religión específica.
“Celebramos que la Administración Distrital no haya cedido ante las presiones de quienes confunden la neutralidad del Estado con el silenciamiento de los creyentes. Bogotá no está imponiendo una fe, está garantizando una libertad. Nadie estará obligado a orar, pero nadie debería ser obligado a esconder sus creencias. Un Estado laico debe ser neutral, no hostil frente a quienes tienen fe”, afirmó el concejal Andrés Barrios.
El Acuerdo 1082 establece que las secretarías distritales de Gobierno y de Cultura, Recreación y Deporte deberán destinar espacios para las actividades conmemorativas, dentro de sus respectivas competencias y con respeto por todas las convicciones. La fecha coincide con el Día Nacional de la Libertad Religiosa y de Cultos, declarado mediante el Decreto 1079 de 2016, y reconoce la oración como una manifestación plural que no puede convertirse en una obligación ni en un privilegio para una confesión determinada.
“Esta no es una victoria de los creyentes sobre quienes no creen. Es una victoria de la libertad de conciencia sobre cualquier intento de imponer una fe o de borrar las creencias del espacio público. Si presentan la demanda que anunciaron, defenderemos el acuerdo con argumentos: la norma no establece una religión oficial, no adopta símbolos confesionales y respeta por igual el derecho a creer y a no creer”, concluyó Barrios.
Andrés Sánchez
Jefe de prensa
Concejal Andrés Barrios
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